4- Imagine que se han prohibido los libros de literatura en la escuela?
Durante años hemos estado erróneamente adecuados a un sistema, donde se cree que lo establecido es único y verdadero, sin poder salirnos del contexto, y si lo hacemos no nos ajustaríamos a las practicas tradicionalistas, de mecanizar, repetir y memorizar módulos de información, imponiendo relaciones de poder y construyendo así una escuela uniforme, la cual se centra en impartir conocimiento sin pensar, que ese tradicionalismo no permite avanzar en procesos que transformen la sociedad, los procesos culturales y procesos educativos.
Afortunadamente en el siglo XXI, ha evolucionado dicho tradicionalismo, pues contamos con nuevas herramientas, que integran y despiertan el interés de los estudiantes para crear textos, partiendo de la actividad de dar sentido a las imágenes del mundo que nos rodea. La imaginación se vale de todos los lenguajes para ayudar a expresar, reflejar, avanzar, orientar, corregir y aprender; para hacer significativa y útil la experiencia de la lectura, desde este punto de vista, no me preocuparía que se prohíban los libros de literatura, ya que el fin justifica los medios, y sería una gran motivación para la creación de textos y así suplir la necesidad de no tener literatura.
5- Qué pasaría si en la escuela? A los profesores les gustara leer y escribir?
La escuela ha enseñado que leer es dar prueba correcta de descifrado en una lectura locutiva. Nunca se ha ocupado de estimular a los niños para ganar sentido en las relaciones íntimas con los textos, esta actitud se apoya en: el contexto de la enseñanza actual, donde las practicas de la lectura y la escritura, no es el de una Escuela para niños, sino el de unos niños para la Escuela. De este modo La acción de leer y escribir se debe hacer para sí, y no para satisfacer a otro que juzga, pues un niño, aprende a leer cuando es capaz de comprender los significados en su interpretación para producir sentido. Por tal motivo la mayor dificultad que se les presenta a los muchachos en la lectura y en la escritura, no es el esfuerzo cognitivo del aprendizaje del código alfabético, es tener que iniciar y desarrollar su actividad lectora escolar y familiar, en compañía de maestros y padres no lectores. Cuando la lectura no se propone ni se trabaja como una actividad placentera y significativa, muchos niños aparecen como si tuvieran dificultades para leer y otros se convertirán en meros descifrantes, seguidores del juego del maestro. Y por eso la lectura y la escritura en la Escuela tradicional ha sido un ritual descifratorio sin proponérselo y como todo ritual, al repetirse, en lugar de placer causa dolor, no es culpa los maestros ni culpa de los estudiantes, es la cultura escolar que no ha considerado el valor del placer en la lectura y en la escritura, negándole el gran beneficio que estas traen en la formación de los niños.
Por tal motivo para conseguir niños y jóvenes lectores se debe tener maestros que también lo sean, y sean sus acompañantes y cómplices de las aventuras que encontrara en el ingreso al mundo lector. Para lograrlo el docente debe aprender sobre la comprensión del mundo de los niños, sobre la forma como les gustaría aprender, porque se le dificultad aprender, sus preferencias, su modo de vida y prácticas sociales, apoyados en una estrategia maestra la del ejemplo, el relato, la fabula, la motivación, el estimulo y el empeño, para que el estudiante ingrese al fascinante mundo de la lectura y la escritura.
6- CUENTO DE PETER PAN.
Wendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter.
Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación.
Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos... Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar.
Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:
Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!
Campanilla se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe.
Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.
Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanilla, quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.
Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó.
Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz:
¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!
Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo.
El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños.
Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.
- ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.
¡Volved conmigo a mi país! les rogó Peter Pan. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.
¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós.
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Wendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter.
Una noche, cuando ya casi, una lucecita moverse por la habitación.
Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos... Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar.
Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:
Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le y se hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!
Campanilla se sintió de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su y enseguida se recuperó del golpe.
Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.
Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanilla, quien deseaba vengarse del que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.
Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a el agua, Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó.
Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser por la borda con los atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz:
¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!
Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se de. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis al Capitán Garfio desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo.
El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las de Peter Pan y de los demás niños.
Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.
- ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.
¡Volved conmigo a mi país! les rogó Peter Pan. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.
¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus diciendo adiós.
7- Entrevista a la autora Clara cuervo.
1-cree usted que la escritura es una conexión con el ser, y porque?
2-frente al aprendizaje lector de los niños cual es su verdadero interés?
3-es una buena estrategia para que los niños lean, cohibirlos de escribir a partir de sus preferencias?
4- Ayuda a sobrellevar las emociones y sentimientos, cuando se escribe?
5-como haría usted, para que la relación con los textos deje de verse como algo sin sentido y doloroso?
6-que contraindicaciones trae la lectura por imágenes?
martes, 8 de septiembre de 2009
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Escribir es caminar hacia uno mismo, uno se revela a través de la escritura e encontra conexiones que jamas visto en uno mismo, claro , esto es si en realidad dejamos que la escritura sea una experiencia,es decir, si nos dejamos afectar, cuando yo escribo, escribo con mi alama, me expongo totlamente, no quiero vender simulacros. Asi mismo cuando leo. Acercar a los niños y niñas a leer con alegria, con aceptación, saber que la lectura y la esctitura nos une con la huymandiad, nos volvemos humanos leyendo pues compartimos nuestra humanidad, unos a otros, neustras angustias, miedos, alegrias, sentidos. Hay que saber cuáles son als preferencias de los chicos, ahyq ue ser muy buen observador de ellos, no podemos pesnar que porque prefieren ciertos programas, o canciones, es lo que ellos realmente quisiera, hay que ir más allá de esto, pues lo que ellos buscan es un sentido, un afecto, una alegris, sentirse reconocidos, esa es la preferencia de los chicos. Para que la lectura deje de ser dolorosa, estoy ahciendo este curos de Pedagogia y literatura, para que pdoamos comparitr lo que sentimos. A mi me encanta leer las imagenes... creo que entre más iamgenes leamos, más va hacer nuestro interes por leer el texto escrito.
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