martes, 8 de septiembre de 2009

“por los cuentos y con los cuentos viaja nuestra alma, y también se arriesga, se compromete, se regenera. El niño, el adolescente que se entregan al embrujo de la narración están desafiando en su ánimo inexorable y abriéndose a las promesas de lo posible. De ese insustituible aprendizaje del valor y la generosidad por vía fantástica depende en gran medida el posterior temple de su espíritu, la opción que determinara su vida hacia la servidumbre resignada a hacia la libertad”
FERNANDO SAVATER.
1- Piense en un cuento que más le guste, y elabore un texto que anime a leerlo.
Los procesos de enseñanza de lectoescritura de hoy en día, nos brindan múltiples posibilidades para aplicar los conocimientos más precisos sobre las diferentes dificultades que poseen los principiantes para adquirir su lengua materna, como lo es el apoyo ofrecido por los diferentes medios de comunicación en el mundo entero. Pienso que la gran mayoría no dan muy buenas herramientas e intenciones sobre los consumidores, ya que unos son constructivos y otros no. Afortunadamente cuando empezó mi proceso de lectura y escritura, existía la posibilidad de contar con fabulas, cuentos y dibujos animados, más realistas que los que existen en la actualidad, con todo el respecto de quienes prefieren los que ahora están en auge, que son estereotipos, desde mi punto de vista, y llevan a los niños a perder su individualidad llegando a actuar y vestir por imitación, pues estos afectan nuestras culturas y sistemas Educativos, donde prevalece el consumismo y la falta de identidad, por tal motivo los cuentos e historietas preferidas de mi infancia fueron las de Ton Sawyer, Aquellas que reflejan la cotidianidad de unos niños que Vivian a orillas del rio Misisipi, traviesos ,exploradores que aprendían de la madre naturaleza, por medio de sus experiencias cotidianas y exploración, disfrutando de encuentros infantiles al aire libre y sacando el mayor provecho de ellos, huérfanos, faltos de afecto y atención, al cuidado de una tía, que tenia la errada convicción de que “la letra con sangre entra” y que era necesario corregirlos con severidad, sin caer en cuenta que con ello lo único que conseguía era hacerlos más traviesos, y de tal manera tiene gran relación con lo que hoy se busca en la enseñanza de la lectura y la escritura, cambiar dicho aforismo, con malos resultados, por uno con grandes beneficios “con dulzura y amor se aprende mejor” pues los niños deben aprender a partir de sus experiencias más significativas, y ser educados para la libertad y no para la para la obediencia, teniendo en cuenta que la escuela es un invento humano, que es modificable, cuyo lugar de creación y constitución está en las maneras de verla y vivirla; en el desarrollo de los estudiantes como personas y como miembros de una sociedad, que se prepara y forma con dignidad para mejorar su calidad de vida.


2- Qué pasaría si en la escuela? A los profesores les gustara leer y escribir?
La escuela ha enseñado que leer es dar prueba correcta de descifrado en una lectura locutiva. Nunca se ha ocupado de estimular a los niños para ganar sentido en las relaciones íntimas con los textos, esta actitud se apoya en: el contexto de la enseñanza actual, donde las practicas de la lectura y la escritura, no es el de una Escuela para niños, sino el de unos niños para la Escuela. De este modo La acción de leer y escribir se debe hacer para sí, y no para satisfacer a otro que juzga, pues un niño, aprende a leer cuando es capaz de comprender los significados en su interpretación para producir sentido. Por tal motivo la mayor dificultad que se les presenta a los muchachos en la lectura y en la escritura, no es el esfuerzo cognitivo del aprendizaje del código alfabético, es tener que iniciar y desarrollar su actividad lectora escolar y familiar, en compañía de maestros y padres no lectores. Cuando la lectura no se propone ni se trabaja como una actividad placentera y significativa, muchos niños aparecen como si tuvieran dificultades para leer y otros se convertirán en meros descifrantes, seguidores del juego del maestro. Y por eso la lectura y la escritura en la Escuela tradicional ha sido un ritual descifratorio sin proponérselo y como todo ritual, al repetirse, en lugar de placer causa dolor, no es culpa los maestros ni culpa de los estudiantes, es la cultura escolar que no ha considerado el valor del placer en la lectura y en la escritura, negándole el gran beneficio que estas traen en la formación de los niños.
Por tal motivo para conseguir niños y jóvenes lectores se debe tener maestros que también lo sean, y sean sus acompañantes y cómplices de las aventuras que encontrara en el ingreso al mundo lector. Para lograrlo el docente debe aprender sobre la comprensión del mundo de los niños, sobre la forma como les gustaría aprender, porque se le dificultad aprender, sus preferencias, su modo de vida y prácticas sociales, apoyados en una estrategia maestra la del ejemplo, el relato, la fabula, la motivación, el estimulo y el empeño, para que el estudiante ingrese al fascinante mundo de la lectura y la escritura.

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